Obra realizada sobre lienzo extendido mediante técnicas mixtas.
Medidas 80x80 cm
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El “Umbral de los sueños” es una obra muy representativa de abstracción onírica, una exploración sensorial del espacio onírico, donde la frontera entre la realidad y el mundo de los sueños se disuelve.
La obra parte de un punto de origen que baña el resto de la composición, a través de un núcleo central de luz blanca y etérea que se irradia hacia el exterior y que actúa como un portal o umbral que conduce hacia el espacio profundo del subconsciente.
Los púrpuras y azules profundos, enmarcan la obra, aportando una sensación de profundidad infinita y misterio.
Los verdes esmeralda y rosas suaves se entrelazan en las capas medias, sugiriendo una vitalidad orgánica que recuerda tanto a las auroras boreales como a la energía de una nebulosa en expansión.
El uso delicado del salpicado (splatter) añade una capa de "polvo estelar" o partículas de luz, otorgando tridimensionalidad y un dinamismo que mantiene la mirada en constante movimiento.
La obra invita al espectador a situarse en el límite de la consciencia. No representa un lugar físico, sino un estado mental; es el momento exacto en que la mente abandona la vigilia para sumergirse en la profundidad del subconsciente. Es una celebración del caos cromático armonizado, donde la luz siempre encuentra su camino hacia el centro de nuestra percepción.
El “Umbral de los sueños” es una obra muy representativa de abstracción onírica, una exploración sensorial del espacio onírico, donde la frontera entre la realidad y el mundo de los sueños se disuelve.
La obra parte de un punto de origen que baña el resto de la composición, a través de un núcleo central de luz blanca y etérea que se irradia hacia el exterior y que actúa como un portal o umbral que conduce hacia el espacio profundo del subconsciente.
Los púrpuras y azules profundos, enmarcan la obra, aportando una sensación de profundidad infinita y misterio.
Los verdes esmeralda y rosas suaves se entrelazan en las capas medias, sugiriendo una vitalidad orgánica que recuerda tanto a las auroras boreales como a la energía de una nebulosa en expansión.
El uso delicado del salpicado (splatter) añade una capa de "polvo estelar" o partículas de luz, otorgando tridimensionalidad y un dinamismo que mantiene la mirada en constante movimiento.
La obra invita al espectador a situarse en el límite de la consciencia. No representa un lugar físico, sino un estado mental; es el momento exacto en que la mente abandona la vigilia para sumergirse en la profundidad del subconsciente. Es una celebración del caos cromático armonizado, donde la luz siempre encuentra su camino hacia el centro de nuestra percepción.
Obra realizada sobre lienzo extendido mediante técnicas mixtas.
Medidas 80x80 cm