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"El Rugido del silencio"
"El rugido del silencio" es una obra estruendosa y caótica, que atrapa el ruido de una tormenta en un instante de quietud absoluta.
Esta pieza explora la dualidad entre la violencia de los elementos y la quietud del lienzo. En el corazón de una tormenta en alta mar, donde el viento y el agua colisionan, existe un punto de máxima tensión que, paradójicamente, se vuelve eterno a través de la mirada.
Mediante una composición diagonal y una paleta de azules abisales, la obra busca materializar lo invisible: la energía eléctrica que precede al trueno y la fuerza de una naturaleza que no necesita palabras para imponerse. El centro luminoso no es solo luz, es el grito sordo del océano; un recordatorio de que, en la inmensidad del mar, el silencio puede ser el sonido más ensordecedor de todos.
"El rugido del silencio" es una pieza de expresionismo abstracto que captura la fuerza bruta de una tempestad marina. La composición se organiza a través de una poderosa franja diagonal de luz que atraviesa el lienzo, dividiendo las zonas de oscuridad profunda y creando una sensación de movimiento cinético.
La obra domina una gama de azules profundos, cobalto y petróleo que se funden en negro en los extremos, sugiriendo la profundidad insondable del océano. El contraste estalla en el centro con tonos cian, turquesa y blancos puros, que simulan la espuma marina, el resplandor de un rayo o la neblina generada por el oleaje.
Con una ejecución enérgica, la aplicación del color se ha realizado con una mezcla de técnica de esponjado y pinceladas secas en las zonas claras, lo que aporta una textura orgánica y vibrante. Esta rugosidad visual acentúa la sensación de "ruido" visual y la materia física del agua en movimiento.
La iluminación no proviene de una fuente externa, sino que parece emanar del propio centro de la tormenta. Esta luminosidad interna genera una atmósfera envolvente y dramática, donde el espectador es situado en el epicentro mismo del fenómeno meteorológico.
"El rugido del silencio" es una obra estruendosa y caótica, que atrapa el ruido de una tormenta en un instante de quietud absoluta.
Esta pieza explora la dualidad entre la violencia de los elementos y la quietud del lienzo. En el corazón de una tormenta en alta mar, donde el viento y el agua colisionan, existe un punto de máxima tensión que, paradójicamente, se vuelve eterno a través de la mirada.
Mediante una composición diagonal y una paleta de azules abisales, la obra busca materializar lo invisible: la energía eléctrica que precede al trueno y la fuerza de una naturaleza que no necesita palabras para imponerse. El centro luminoso no es solo luz, es el grito sordo del océano; un recordatorio de que, en la inmensidad del mar, el silencio puede ser el sonido más ensordecedor de todos.
"El rugido del silencio" es una pieza de expresionismo abstracto que captura la fuerza bruta de una tempestad marina. La composición se organiza a través de una poderosa franja diagonal de luz que atraviesa el lienzo, dividiendo las zonas de oscuridad profunda y creando una sensación de movimiento cinético.
La obra domina una gama de azules profundos, cobalto y petróleo que se funden en negro en los extremos, sugiriendo la profundidad insondable del océano. El contraste estalla en el centro con tonos cian, turquesa y blancos puros, que simulan la espuma marina, el resplandor de un rayo o la neblina generada por el oleaje.
Con una ejecución enérgica, la aplicación del color se ha realizado con una mezcla de técnica de esponjado y pinceladas secas en las zonas claras, lo que aporta una textura orgánica y vibrante. Esta rugosidad visual acentúa la sensación de "ruido" visual y la materia física del agua en movimiento.
La iluminación no proviene de una fuente externa, sino que parece emanar del propio centro de la tormenta. Esta luminosidad interna genera una atmósfera envolvente y dramática, donde el espectador es situado en el epicentro mismo del fenómeno meteorológico.
Obra realizada sobre lienzo montado sobre bastidor mediante técnicas mixtas. Obra enmarcada
Medidas 80x60 cm