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Abismo Turquesa
"Abismo Turquesa" es una pieza de abstracción pictórica que sumerge al espectador en una experiencia introspectiva de ascenso y renovación.
La composición se articula a través de una poderosa fuerza central de luz, donde un núcleo blanco vibrante actúa como el punto de ruptura hacia la superficie.
La obra juega con una transición cromática dramática.
Los bordes, dominados por negros profundos y violetas sombríos, representan la densidad del abismo y lo desconocido. A medida que la mirada se desplaza hacia el centro, el color muta hacia azules eléctricos y verdes turquesa, evocando la claridad del agua cuando es atravesada por los primeros rayos del sol.
El uso de una textura táctil en el eje central no es casual; los relieves y rugosidades sugieren el movimiento del agua agitada y el esfuerzo físico de emerger. Este uso de la pintura añade una tridimensionalidad que simula la distorsión visual que ocurre debajo del agua.
Más que un paisaje acuático, la obra funciona como una metáfora del renacimiento emocional. Es el registro visual de ese instante preciso de "alivio" en el que los pulmones buscan aire y la oscuridad se disuelve en una claridad cegadora.
La textura central parece casi "agrietar" la oscuridad, transmitiendo así una sensación de urgencia y esperanza muy potente.
"Abismo Turquesa" es una pieza de abstracción pictórica que sumerge al espectador en una experiencia introspectiva de ascenso y renovación.
La composición se articula a través de una poderosa fuerza central de luz, donde un núcleo blanco vibrante actúa como el punto de ruptura hacia la superficie.
La obra juega con una transición cromática dramática.
Los bordes, dominados por negros profundos y violetas sombríos, representan la densidad del abismo y lo desconocido. A medida que la mirada se desplaza hacia el centro, el color muta hacia azules eléctricos y verdes turquesa, evocando la claridad del agua cuando es atravesada por los primeros rayos del sol.
El uso de una textura táctil en el eje central no es casual; los relieves y rugosidades sugieren el movimiento del agua agitada y el esfuerzo físico de emerger. Este uso de la pintura añade una tridimensionalidad que simula la distorsión visual que ocurre debajo del agua.
Más que un paisaje acuático, la obra funciona como una metáfora del renacimiento emocional. Es el registro visual de ese instante preciso de "alivio" en el que los pulmones buscan aire y la oscuridad se disuelve en una claridad cegadora.
La textura central parece casi "agrietar" la oscuridad, transmitiendo así una sensación de urgencia y esperanza muy potente.
Obra realizada con técnicas mixtas sobre tabla de madera
Medidas 50 x 60