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Abismo de Cristal
Abismo de Cristal es una obra abstracta donde, en un espacio atemporal, la materia y la luz parecen estar en un estado de transformación constante.
La obra es una representación de expresionismo abstracto donde el equilibrio entre la densidad táctil y la ligereza visual se relacionan en perfecta armonía.
Con una composición dominada por una transición cromática que va desde los azules profundos y casi negros de la parte superior (el "abismo"), hacia una zona central impregnada de luz blanca y turquesas eléctricos. Esta claridad central actúa como el reflejo del "cristal", aportando una sensación de transparencia y pureza.
El uso de los tonos fríos se ve interrumpido de manera magistral en la zona inferior por matices de púrpura, carmín y violeta. Estos colores cálidos añaden una capa de complejidad emocional, sugiriendo una energía interna que emerge desde las profundidades.
La superficie no es plana, sino que se presenta por una rugosidad orgánica que recuerda a la roca viva, a la espuma del mar o incluso a la superficie de un planeta lejano. Esta textura fragmenta la luz de forma irregular, refuerza la idea de que estamos observando algo a través de una superficie cristalina.
"Abismo de cristal" evoca un lugar donde la oscuridad no es aterradora, sino reveladora. La obra invita al espectador a sumergirse en lo desconocido, sugiriendo que incluso en el abismo más profundo existe una claridad luminosa, una estructura frágil pero hermosa que sostiene todo el caos visual.
Abismo de Cristal es una obra abstracta donde, en un espacio atemporal, la materia y la luz parecen estar en un estado de transformación constante.
La obra es una representación de expresionismo abstracto donde el equilibrio entre la densidad táctil y la ligereza visual se relacionan en perfecta armonía.
Con una composición dominada por una transición cromática que va desde los azules profundos y casi negros de la parte superior (el "abismo"), hacia una zona central impregnada de luz blanca y turquesas eléctricos. Esta claridad central actúa como el reflejo del "cristal", aportando una sensación de transparencia y pureza.
El uso de los tonos fríos se ve interrumpido de manera magistral en la zona inferior por matices de púrpura, carmín y violeta. Estos colores cálidos añaden una capa de complejidad emocional, sugiriendo una energía interna que emerge desde las profundidades.
La superficie no es plana, sino que se presenta por una rugosidad orgánica que recuerda a la roca viva, a la espuma del mar o incluso a la superficie de un planeta lejano. Esta textura fragmenta la luz de forma irregular, refuerza la idea de que estamos observando algo a través de una superficie cristalina.
"Abismo de cristal" evoca un lugar donde la oscuridad no es aterradora, sino reveladora. La obra invita al espectador a sumergirse en lo desconocido, sugiriendo que incluso en el abismo más profundo existe una claridad luminosa, una estructura frágil pero hermosa que sostiene todo el caos visual.
Técnica mixta sobre tabla de madera
Medidas 60 X 50 cm